martes, 6 de mayo de 2008

3

El Corazon y el Amor

¿Cual es la conexión entre el corazón y el amor?
Es una buena pregunta, ya que casi todas las culturas del mundo a lo largo de los años han asociado al corazón como el motor de las emociones, sentimientos y virtudes del ser humano. Indagando un poco encontré algunas leyendas e historias que nos pueden despejar la duda.

Los Corazones Y El Cristianismo
Hay corazones de todas las formas y colores cada cual con su significado propio sea para el bien o para el mal.
Cuando el cristianismo irrumpió imparable en el imperio romano, el símbolo de la cruz vino acompañado por el del corazón de Cristo. El Sagrado Corazón de Jesús es hoy una de las imágenes más veneradas en el mundo cristiano, al igual que el Dulce Corazón de María y la Virgen de los Dolores, cuyo corazón está atravesado por puñales y espadas.
Amor, corazón y religión unidos siempre. “El amor es el corazón de la vida cristiana”, afirmó en una reciente exhortación a los jóvenes el papa Benedicto XVI.

La Leyenda De Los Mapuches de Chile
La leyenda cuenta que un genio maléfico, Pillán, impedía a los habitantes de las inmediaciones del volcán Osorno cultivar sus campos, lanzando lava y cenizas y haciendo temblar la tierra. Un día, un misterioso anciano les ordenó sacrificar a la más hermosa virgen, arrancarle el corazón y enterrarlo bajo una rama de canelo, el árbol sagrado de los mapuches.
La virgen pidió morir en un lecho de flores y cuando su corazón fue enterrado bajo el canelo, apareció un cóndor que se comió el corazón y llevó la rama hasta el cráter del Osorno, donde lo dejó caer. Entonces nevó durante semanas, Pillán no pudo salir nunca más del cráter, y la nieve derretida formó los lagos de Llanquihue, Todos los Santos y Chapo.

Historias Milenarias Griegas
Cuando la humanidad comenzó a buscar el lugar donde se aloja el alma se fijó sobre todo en el cerebro y el corazón.
Los griegos, creadores de la retórica, pasaron siglos debatiendo el asunto de la ubicación del alma y los sentimientos. Platón apostaba por dos almas, una de las cuales, inmortal, residía en la cabeza, y la otra, mortal, habitaba el corazón y albergaba los sentimientos. Aristóteles optó por un solo lugar para las dos almas: el corazón.
Mientras los filósofos debatían, el dios Eros disparaba flechas a los corazones de los hombres y las mujeres. Unas flechas eran de oro y hacían nacer el amor a primera vista, otras eran de plomo y provocaban la indiferencia. Eros pasó a Roma, cambió su nombre por el de Cupido, y siguió disparando flechas. Y así, los humanos, al igual que ahora, sentían latir su corazón desbocado ante la presencia del ser amado. Un corazón que además es rojo, el color de la pasión y la vida.

Los Aztecas y el valor del corazón
Tenochtitlan era el corazón del imperio azteca. Numerosos dioses protegían la ciudad y para asegurar su benevolencia, los sacerdotes abrían el pecho de las víctimas propiciatorias con cuchillos de obsidiana y ofrecían a los cielos la sangre y los corazones aún palpitantes, la fuente de la vida, lo más valioso del ser humano.


¿EXISTE BASE CIENTIFICA?
El corazón siempre ha sido motivo recurrente de poetas, trovadores y cantantes. El corazón llena los centros comerciales en el día de San Valentín, y su representación, como símbolo de amor, es desde hace mucho tiempo parte de nuestra cultura.
Pero ¿existe base científica que sustente esta tradición milenaria de unir corazón y sentimientos?
El gran pensador francés del siglo XVII Blaise Pascal afirmaba que “el corazón tiene razones que la razón no conoce”, y los intentos de “racionalizar” los vínculos entre corazón y sentimientos están aún como en tiempos de Platón y Aristóteles: los científicos no se ponen de acuerdo.
La ciencia cada vez se decanta más por una relación directa entre el estado de ánimo de una persona y las repercusiones en su salud física. Un número importante de dolencias cardíacas tienen su origen en el estrés, la ansiedad y una actitud negativa ante la vida, lo que incide en el funcionamiento del corazón.

Muchas religiones y corrientes filosóficas recomiendan momentos de relajación y recogimiento, bien sea a través de la oración o de la meditación. Estos momentos ayudan a ralentizar la respiración y librar la mente de tensiones, con lo que se disminuye el ritmo cardíaco y con ello mejora la salud del corazón.

Los latidos de ese órgano que hemos querido convertir en morada de nuestros sentimientos son los que sirven de barómetro de los estados de ánimo, de la felicidad y la tristeza, del miedo y la alegría.

3 comentarios:

  1. Es x eso q mi corazón dice... I Love You

    ResponderEliminar
  2. Los sentimientos se alojan en el corazon como una exprecion alegorica de los eventos de la vida.,Reprecentan bivencias,temores,anhelos.pero sin razon logica.El corazon no piensa,!siente!

    ResponderEliminar